I got chills, they´re multipliying…

imagesMary Kate estaba desolada. Tommy la había dejado por otra justo antes del baile de fin de curso. “¡Maldito seas, Tommy! ¡Y maldita esa (piiiii) de jefa de animadoras llamada Sindy!”. “¡Ojalá perdáis la final contra los Castores de Baltimore y además no te acepten en la Cornell University!”

Después de escribir este absurdo primer párrafo de mi entrada hay dos cosas de las que estoy segura. La primera es que lo habéis leído con voz chirriante de adolescente rubia americana y la segunda es que podéis predecir qué pasó después.

bridget-jones-helado2--644x362Efectivamente, Mary Kate se puso su pijama de Hello Kitty, sacó un litro de helado Ben & Jerry´s de su fridge y se dispuso a ver por chiquicienta vez “10 razones para odiarte”, tapada hasta las cejas por una colcha de patchwork que le hizo su abuela antes de morir. Sobra decir que si Mary Kate hubiese sido europea hubiese visto “Amelie”…

images (4) Pregunta de Trivial: ¿por qué razón eligió Mary Kate ver una ñoñícula en lugar de algo más adecuado tras una decepción amorosa como “Battle Royal”?. Elige la respuesta correcta:

a)       Skynet había ordenado quemar todos los dvds del mundo al estilo Fahrenheit 451

b)       Sufría cefaleas por vasoconstricción acompañada de nauseas, irritabilidad y distensión abdominal. Vamos, un PMS de manual

c)       Tenía más frio que 7 viejas juntas (mi madre dixit)

Jiewen Hong y Yacheng Sun, hubiesen elegido la b), como me atrevo a aventurar que has hecho tú, si no hubiesen escrito un bonito artículo científico titulado “Caliéntalo con amor” (un título “sexy”, que diría un colega mío).

Estos expertos en marketing, y posiblemente en venta de helados, examinaron la influencia de la sensación corporal de frío en la preferencia del género cinematográfico.

Atentas, chicas, os voy a enseñar lo que tenéis que hacer para conseguir que vuestra pareja os deje alquilar la última de Crepúsculo:

1. Cariño, ya que vas, ¿me traes un cola cao?

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La preferencia por una película romántica es mayor si se está tomando una bebida fría que una caliente, cosa que no ocurre con el resto de los géneros.

Y he aquí la prueba irrefutable de porque la opción b) de mi test era incorrecta: esta preferencia es independiente del género (humano en este caso) y del estado anímico.

2. Los esquimales son tíos románticos:

Las personas que se encuentran expuestas a una temperatura exterior de 15-17º C se muestran más dispuestas a pagar por ver una película romántica que aquellas que lo están a unos 22-24ºC. Ahora entiendo por qué hace tanto frío en las salas de cine…

Rock_DJ_Robbie_WilliamsMás allá de lo anecdótico de este estudio y del incremento de helado de canela en mi nevera, cabe destacar que la relación entre constructos corporales y físicos es un tema de actualidad enmarcado en lo que se denomina “cognición encarnada”.

Esta postura teórica, de origen filosófico, afirma que la cognición está determinada por el funcionamiento de ciertos sistemas corporales, como el motor o el perceptivo.

Fisher (1998) mostró que los síntomas fisiológicos del enamoramiento se asocian con la experiencia física de calor.

8112E45B4DB8568C551E4B5F8CCBasándose en esta afirmación, Hong y Sun proponen que la percepción física de frío activa la necesidad de calor psicológico y que esta entrada emocional es la que favorece la preferencia por las películas románticas.

La interacción entre la temperatura corporal y la psicológica va mucho más allá de la cinefilia. Por ejemplo, una persona excluida socialmente percibe su temperatura corporal como inferior. Por el contrario, la percepción física de calor predispone a una mayor proximidad social. Y ésta es la razón por la que yo siempre invito a un café calentito a la gente que quiero tener cerca.

images (1)En fin, Mary Kate terminó saliendo con el quarterback de su high school. Era una noche desapacible así que, mientras paseaban por la feria y comían algodón de azúcar, él le ofreció su chaqueta. Ella dijo: “No gracias, hoy ya he visto Moulin Rouge”. Él no entendió nada.

Normal, no hay quién entienda a las mujeres.

Fuentes:

Hong, J., & Sun, Y. (2012). Warm it up with love: the effect of physycal coldness on liking of romance movies. Journal of Consumer Research, 39(2), 293-306.

Fisher, H. (1998). Lust, attraction, and attachment in mammalian reproduction. Human Nature, 9, 23-52.

Zhong, C., & Leonardelli, G. (2008). Cold and lonely: does social exclusion literally feel cold? Psychological Science, 19(9), 838-842.

IJzerman, H., & Semin, G. (2009). The termometer of social relations: mapping social proximity on temperature. Psychological Science, 20 (10), 1214-1220.

Con cara de pocos amigos

En el último año os he mostrado que el miedo está en la amígdala, la moral en el sistema límbico, la memoria en el hipocampo y el amor está en el aire…

facebook_brain_190903267688_640x360Pero, ¿el Facebook? ¿Dónde está el Facebook? (Hijo, pregúntale a tu madre que es la que lo guarda todo!). Si yo tuviese que lanzar una hipótesis diría que posiblemente se encuentre en el mismo universo paralelo al que van esos calcetines que no te devuelve la lavadora…

Menos mal que, mientras yo divago, en el mundo hay personas de una calidad humana indescriptible, científicos que sacrifican su vida por el bien común y el avance del conocimiento por y para la supervivencia del hombre.

Ah, bueno, y luego está el Dr. Ryota Kanai y sus amigos del University College of London, que prefieren adivinar cuantos amiguitos tienes en el Facebook haciéndote unas fotillos del cerebro.

Si, señores, cuando creía no poder encontrar nada más raro que un estudio sobre pechos, me encontré con esto: el volumen de materia gris en tu cerebro varía con la cantidad de amigos que tienes en tu red social FBorita.

Concretamente, el hiperdesarrollo cerebral del que algunos de vosotros disfrutais, y que correlaciona con lo planos que teneis los pulgares de tanto facebukear, se centra en 3 zonas concretas de vuestra testa:surco tempporal superior

  • En el surco temporal superior, que es la zona del cerebro encargada de percibir el movimiento en los demás, especialmente de la boca y las manos, y de apreciar la dirección de la mirada.
  • Un poquito más abajo, en el giro temporal medio, enjendro del demonio que hace que siempre confunda a Rober De Niro con Al Pacino…girostemporal
  • Y, por último, en el cortex entorrinal derecho, zona que tenemos infrautilizada aquellos que saludamos a quién nos saluda por la calle y luego preguntamos “Y ese, ¿cómo se llamaba?”

entorrinalEn resumen, tus relaciones del Facebook no podían reflejarse en otro sitio que en el Cortex Temporal. Por algo se llama temporal…

Por el contrario, para mi sorpresa y la de los simios sin perfil en FB, la relaciones amistosas no virtuales conllevan un aumento de la densidad de la materia gris en un lugar distinto del cerebro: la amigdala, ese pequeño corpúsculo irracional y déspota controlador de emociones.

amigdalaPara terminar puedo concluir dos cosas: que ya no os acordais de las partes del cerebro que os he nombrado y que lo que importa en la vida es tener buenos amigos, ya sea temporales o amigdalíticos.

Fuente:  Kanai, R., Bahrami, B., Roylance, R., & Rees, G. (2012). Online social network size is reflectd in human brain structure. Proceedings of the Roya Society B., 279, 1327-1334.

P.D. Como siempre dedico mi entrada: A mis amigos del Facebook, por ese aporte de materia gris que me dan. A mis followers del Twitter: a ver si os poneis las pilas…

No me mires, no me mires, no me, no me, no me mires…

dos caras2Os haré tres simples preguntas:

1. Si os cargaseis a un tipo por error, ¿en cuál de  estos hombres de la derecha confiaríais para que os ayudase a esconder el cadáver?

2. Y si tuvieseis que elegir a uno de estos dos de ladoscaras izquierda como vuestro proctólogo, ¿a cuál elegiríais?

Lo sé, todavía no me he vuelto loca, os he dado a elegir entre los mismos dos sujetos. ¿Habéis elegido al mismo como cómplice y proctólogo o, extrañamente, habéis cambiado de opinión? La respuesta, después de la publicidad…

Pero dejadme que os haga la última pregunta:

3. ¿Os fiaríais de éste, aparentemente despreocupado y feliz, jovenzuelo?Braga 2010- 18- Karel Kleisner 1

Yo evidentemente sí. De lo contrario, en vez de estar hoy aquí escribiendo ésto estaría tratando de esconder un cadáver.

Karel Kleisner, investigador de ojos azules de la Facultad de Ciencias de la Charles University de Praga, cansado de que sus jefes no se fiasen de sus estudios científicos decidió darles una razón de verdad para desconfiar: el color de sus ojos.

Para ello utilizó las fotos que os he mostrado y le pidió a 250 inocentes checos que  indicasen cuales de aquellas personas les infundían menor confianza. Vamos, a quienes de ellos no elegirían cómo masajistas para sus novias.

Y he aquí el grito unánime de los checos puestos en pie enarbolando sus banderas de la desconfianza: ¡¡¡No te fíes nunca de un ojos azules!!!

Efectivamente, este estudio demuestra que las personas de ojos claros somos percibidas como menos fiables comparándonos con aquellos que tienen los ojos marrones.

meganPor fin comprendo tantos misterios de la vida… Ahora sé porqué todos los príncipes Disney tienen ojos oscuros, porqué el marido de Megan Fox no la deja sóla ni en el supermercado y porqué mi madre nunca me creía cuando le decía que me iba a la biblioteca a estudiar.

garyPero unos ojos expresivos siempre van acompañado de una cara (salvo si eres Gary…) y la forma de ésta también correlaciona con la confianza percibida.

Los hombres con caras más angulosas y mentones más alargados, la boca más estrecha y los ojos más pequeños son percibidos como menos dignos de confianza.

Por el contrario, aquellos con mentón más redondo y la boca y los ojos más grandes parecen perfectos para guardar todos tus secretos.

Asi que ahora, ¡escoged bien entre vuestros amigos aquellos de ojos oscuros y cara redondeada e id corriendo a esconder ese dichoso cadáver!

Y hasta aquí mi pequeña lección de anatomía de la confianza. Sinceramente, no sé si creerme este estudio científico, teniendo en cuenta que lo ha hecho un ojos azules de cara alargada.123

Por otra parte, quizá no os debiera haber dado pruebas científicas que apoyen vuestra hipótesis de que no soy de fiar. Pero todo esto en confianza, ¿eh?.

Artículo original: Kleisner, K., Priplatova, L., Frost, P. & Flegr, .J (2013). Trustworthy-Looking Face Meets Brown Eyes. PLoS ONE 8(1).

P.D. Gracias a mi fuente. Deduzco que fiable, por sus bonitos ojos marrones.

Pues yo siempre saludo…

¿Qué tienen en común un ex, una dependienta del Corte Inglés y un psicópata? No, no me refiero a que los tres deberían extinguirse como los dinosaurios. Los tres tienen, como característica principal, su falta de empatía.

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Pero como no creo que las dependientas de grandes almacenes se merezcan una entrada en mi blog, hoy hablaré sobre los psicópatas.

Para ser el perfecto psicópata debes cumplir mis siguientes recomendaciones:

  1. Escribir 100 veces “No por mucho madrugar amanece más temprano” en una máquina de escribir
  2. Mirarte al espejo llevando una casaca militar mientras repites “¿Hablas conmigo? ¿Me lo dices a mi?”
  3. Mantener a tu madre disecada en el sótano de tu casa y si es posible regentar un motel
  4. Comer siempre el hígado acompañado de habas y de un buen chianti

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Fuera bromas, las características propias de la psicopatía como el desprecio por los demás y por las normas sociales, la imposibilidad de planificar el futuro o la absoluta falta de remordimientos, se describen claramente en la biblia diagnóstica del psicólogo de a pie. Pero, ¿qué ocurre si rascamos bajo ese puñado de síntomas?

Como reza el dicho: comer y rascar todo es empezar. Y los psicólogos rascamos mucho, aunque no siempre donde pica. Pero hay una cosa que siempre nos pica y es el gran dilema de la psicopatología: ¿ambiente o genética?

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Hay dos frases que se repiten cuando en la tele entrevistan a los vecinos de un psicópata fugado: “Tuvo una infancia terrible” y “Siempre saludaba”.

La pregunta que me hice antes de rascar fue: ¿una infancia traumática justifica o determina cualquier conducta patológica? Yo no tuve una Play de pequeña y todavía no me he cargado a nadie…

Y, rascando, rascando, (y después de ir a comprarme una Play para acabar con mis traumas infantiles) me encontré con James Fallon, profesor de Neurobiología de la Universidad de California. A pesar de su carita de Hobbit que no ha robado nunca el anillo único, este investigador de renombre tiene a sus espaldas el extraño honor de pertenecer a una familia de psicópatas. Así que eludiendo el dicho “En casa del psicópata, cuchillo de goma”, se puso a investigar sobre la influencia genética en la psicopatía y su interacción con el ambiente.

250px-OFCY su deducción fue la siguiente: si quieres saber si tu vecino de al lado, ese que siempre saluda, es un psicópata, no le mires a los ojos, mírale justo encima. Vamos, en el cortex orbitofrontal.

Esta zona del cerebro, cómo he comentado otras veces, es la que más humanos nos hace. Y es precisamente la que los psicópatas tienen dañada. Blanco y en botella… También suelen mostrar daños en otras zonas como el lóbulo temporal o la amígdala, relacionadas directamente con las emociones.

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Pero entonces pensé: ¿Todo en esta vida se puede explicar por un daño cerebral? Parece que con presentar una foto de un cerebro con lucecitas esté todo explicado… Y si, puedo entender que si te explota una bomba ACME y te deja el orbitofrontal como un gruyer parezca que estás irremediablemente avocado a ser un coyote psicópata.

Había que rascar más… Así que después de acabar con algunos individuos virtuales en mi Play seguí con mi búsqueda del tesoro. Y como todos los tesoros, éste también estaba marcado con una X. Concretamente, con un cromosoma X.

Seguramente un ex, de esos carentes de empatía, diría que las mujeres somos malas. Y en esta ocasión, y alegando enajenación mental, voy a darles la razón.

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El cromosoma X de los psicópatas varones, que heredan de sus madres, es portador de un tipo de gen llamado MAO-A. Este gen por sí sólo no es determinante para acabar siendo un secundario con un mal corte de pelo en “No es país para viejos”, pero con un poco de ayuda hormonal quizá.

No, no es lo que estáis pensando. No es culpa de la testosterona, ni de la adrenalina… sino de la más inocente y querida hormona: la serotonina. Si es que los que parecen buenos terminan siendo los peores…

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Si la presencia del gen MAO-A se junta con un exceso de serotonina en el útero materno durante la gestación, el cerebro termina volviéndose insensible a esta hormona, el relajante natural por excelencia. ¿Acaso has visto algún psicópata que no se cuele en la cola del super? Ahí lo tienes, dichosa serotonina…

Y así es cómo se cocina un psicópata: se sazonan un puñado de genes con una pizca de serotonina, se añade algo de daño cerebral por aquí y por allá y se hornea todo en un ambiente hostil que haga que los genes se manifiesten a punto de nieve.

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Y ahora,  ¡todos a la mesa y a disfrutar!, como diría Hannibal Lecter.

P.D. Mejor no le dedico esta entrada a nadie…

Eso es mi amiga y tampoco baila

“Bares, qué lugares!…” rezaba una canción ochentera muy movida. Suscribo la afirmación y la completo: “Bares, qué lugares más idóneos para hacer una investigación!”.

sheldonLo sé, los investigadores tenemos fama de nerds de bata blanca con bolis en el bolsillo y gafas de pasta, pero en realidad escondemos un alter ego bebedor de cerveza en garitos llamados Delirium Tremens en los que diseñamos perversos experimentos que plasmamos en servilletas usadas mientras gritamos Bazinga!!!. O al menos así me imagino yo a Nicolas Guéguen.

Este francés con nombre de diseñador de perfumes me ha dejado embriagada con dos experimentos taberneros que no puedo resistirme a describir cómo si de fragancias se tratase:

  1. Pour femme

Sacar a una chica a bailar en un pub puede ser una ardua tarea…, ¿o no?. Sólo hay que darle un pequeño “toque” de encanto.

Poke-en-FacebookGuéguen eligió a un veinteañero bien parecido para que se acercase a 120 mujeres elegidas al azar y les dijese “¿Quieres bailar?”. A la mitad de ellas se lo pedía sin más, pero a la otra mitad les tocaba ligeramente el brazo mientras se lo preguntaba.

Los análisis estadísticos postbaile hablaron por si solos: el 65% de las mujeres “con-tactadas” aceptaron salir a la pista a lo Dirty Dancing, frente al 43 % de las mujeres tratadas sin tacto alguno.

2. Pour homme

No puedo evitar caer en el tópico y afirmar, esta vez, eso sí, con pruebas empíricas: ¡tiran más dos glándulas mamarias que dos carretas!

sujetador-me-gusta-facebookFrase vulgar dónde las haya pero que describe a la perfección un sobresaliente estudio llevado a cabo de nuevo por éste investigador francés sufridor de una regresión a la lactancia.

Como señuelo utilizó una mujer con un tamaño de copa de sujetador A y la expuso cual indefensa gacela a la vista de los leones de la sabana nocturna. Los datos fueron, en mi modesta opinión, bastante razonables: en una noche se le acercaron tres hombres.

¿O quizá no fue tan razonable? Al aumentar el tamaño de sus rellenos, sus pretendientes aumentaron en una progresión inimaginable: se multiplicaron por 6 con una copa B (19 hombretones) y por 14 con una copa C (44 leones hambrientos).

katy-perry-cupcake-bra-1-537x402A la vista de los hechos y de lo hecho por el Dr. Guéguen, estos estudios arrojan luz al oscuro mundo de los pubs y de la psicología de la atracción.

Sólo me cabe concluir lo evidente: las mujeres necesitamos que nos los pidan con tacto y a los hombres les gustan las copas cuanto más grandes mejor, independientemente del líquido que contengan.

P.D. Aun a sabiendas de que va a sonar raro, dedico esta entrada a ese grupo de machos que hay en mi vida y que cuando se reúnen no se les ocurre otra cosa que brindar por las tetas gordas.

Fuentes:

Guéguen, N. (2007). The effects of a man´s touch on woman´s compliance to a request in a courtship context. Social Influence, 2, 81-97.

Guéguen, N. (2007). Woman bust size and men´s courtship solicitation. Journal of Personality and Social Psychology, 26, 113-121.

Muérdeme y sé feliz!!!

chicas-movilHay tres cosas en la vida que odio con todas mis fuerzas: Que me llamen “Cristi”, que alguien wassapee mientras se toma un café conmigo, y las frases moñas del tipo “¡Sonríe y serás feliz!”.

481675_10152290680815284_633626311_n“¡Sonríe y serás feliz!”. ¡Quién se puede creer este consejo barato sacado de un libro de autoayuda o una foto compartida del Facebook con gatito incluido! Pues yo, sí, yo, muy a mi pesar…

Pero, como ya deberíais saber a estas alturas, soy como Santo Tomás: si no veo no lo creo. Así que en mi afán por meter el dedo en la herida del costado de la psicología, lo que me encontré dentro fue un lápiz.

homer_simpson_crayonFritz Strack, antes de ser psicólogo social, debió ser un estudiante aplicado, de esos que muerden constantemente la gomilla de borrar del lápiz.

Así que no es de extrañar que su experimento más famoso sobre la felicidad lo llevase a cabo con uno de ellos.

Strack, y su patrocinador principal Faber-Castell, realizaron el siguiente experimento: les mostraron diversas tiras cómicas a dos grupos de participantes y les pidieron que dijesen hasta qué punto les parecían divertidas y les hacían sentirse felices.

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Pero, como los psicólogos somos raritos, cada grupo debía mirarlas mientras mantenía un lápiz en su boca.joker-the-hd-widescreen-high-definition-276559

El grupos de los (llamémoslos) “felicianos” debía morderlo sin que dicho lápiz tocase sus labios, mientras que el grupo de los “infelices” debía mantenerlo entre sus labios pero sin morderlo.

Como es de esperar, los mordedores de grafito disfrutaron aparentemente más del humor gráfico.

tumblr_m7as98RDuf1qlntqlo1_1280Y cómo ejemplo gráfico: ¡Coged un lápiz y probadlo! Notaréis que si mordéis un lápiz os forzáis a sonreír mientras que si sólo lo presionáis con los labios termináis frunciendo el ceño.

Tan simple y tan tonto a la vez. Y nosotros discutiendo sobre cuestiones como si el dinero te da la felicidad. Pues si la da, siempre que te permita comprarte un lápiz.

Fuente: Strack, F., Martin, L., & Stepper, S (1988). Inhibiting and facilitating conditions of the human smile: a nonobtrusive test of the facial feedback hypothesis. Journal of Personality and Social Psycology, 54, 768-777.

Vamos a contar mentiras, tralará…

Y allí estaba yo, sentada en la barra de mi cafetería favorita. Y allí estaba él, tomando un té y leyendo el Historia National Geographic. “¿Te gusta la Historia?”- le dije para romper el hielo-“¡A mí también!”.  “No hay nada mejor que leer una novela histórica mientras tomas un té”- afirmé – “Siempre acierto todas las preguntas de Historia del trivial”.

Como es de esperar, no me gusta la historia, no disfruto del aguachirri mal  llamado té y no acierto nunca las preguntas amarillas del dichoso trivial. Pero lo que se me da muy bien es superar la media de mentiras dichas por minuto a un extraño: al menos tres mentiras en los primeros diez minutos de conversación, según estudios científicos.

Uno de mis profesores, artistas de la falacia por excelencia, solía decir que la estadística es la ciencia de la mentira. Por eso, he aquí algunas estadísticas sobre la mentira, de esas que tanto me gustan  (no como la Historia…):

1. Cada día nos mienten entre 10 y 200 veces

¡Entre 10 y 200 veces! No me lo puedo creer… (y ahí va mi primera mentira de hoy…). Veamos…:” ¡Qué buen día hace hoy!”,”Ese peinado te queda muy bien, cariño”, “No es por ti, es por mi”, “Pero que dices, yo no veo Gandía Shore!!!”….Si, definitivamente podemos llegar a 200…

2. Mentimos menos  a los compañeros de trabajo que a los extraños

Curiosa esta estadística si pensamos en que pasamos 8 horas al día con ellos… ¿Y qué ocurre si tus compañeros de trabajo también son extraños? (Nota mental: “Hacer un experimento sobre mentiras y prostitutas”).

Ahora nos queda claro que el presidente del gobierno nos miente más que a sus “compañeros” de trabajo, pero para eso no necesitábamos estadísticas…

3. Las personas extrovertidas mienten más que las introvertidas

Los extrovertidos somos unos sinvergüenzas, vamos, que no tenemos vergüenza ni para mentir. Para empezar mentimos cuando decimos que somos extrovertidos…

Quizá simplemente hablamos más y por eso tenemos más probabilidades de mentir que los que no abren la boca. Mejor me callo…

4. Los hombres mienten 8 veces más sobre ellos mismos que sobre otras personas

Como muestra un botón, o mejor dicho, una foto photoshopeada en el Tuenti de un cani semidesnudo.  Ahora va a ser verdad que no nos mienten cuando nos dicen “No, cariño, que vas a haber engordado????” pero si cuando nos dicen que van diariamente al gimnasio.

5. Las mujeres mienten más para proteger a otros

Cuánto mal ha hecho siempre el instinto de protección de las mujeres!!! :

“Puri, ¡claro que le gustas!, ¿cómo no le vas a gustar? Las patas de palo están muy de moda…”, “Hijo, tú puedes llegar a ser lo que tú quieras, incluso presidente del gobierno. Pero recuerda no mentir a tus compañeros, sólo a extraños….”

6. Las personas casadas mienten a sus conyugues en el 10 % de sus conversaciones mientras que las parejas no casadas lo hacen en el 30% de las ocasiones

Lo prometo, este estudio no fue subvencionado por la iglesia católica.

A mi forma de ver ésta afirmación tiene una explicación muy sencilla: si os mentisteis tres veces cada diez minutos cuando os conocisteis en esa cafetería y el 30% de las veces  mientras no estabais casados, ¿qué mentiras os van a quedar para el matrimonio?

P.D. Espero que me perdonéis por mentiros. Soy extrovertida, vosotros extraños y os juro por mi gusto por la Historia que sólo lo he hecho para protegeros.

P.D.2. Esta entrada está dedicada a las tres únicas cosas que siempre dicen la verdad: los niños, los borrachos y los leggins.