Eso es mi amiga y tampoco baila

“Bares, qué lugares!…” rezaba una canción ochentera muy movida. Suscribo la afirmación y la completo: “Bares, qué lugares más idóneos para hacer una investigación!”.

sheldonLo sé, los investigadores tenemos fama de nerds de bata blanca con bolis en el bolsillo y gafas de pasta, pero en realidad escondemos un alter ego bebedor de cerveza en garitos llamados Delirium Tremens en los que diseñamos perversos experimentos que plasmamos en servilletas usadas mientras gritamos Bazinga!!!. O al menos así me imagino yo a Nicolas Guéguen.

Este francés con nombre de diseñador de perfumes me ha dejado embriagada con dos experimentos taberneros que no puedo resistirme a describir cómo si de fragancias se tratase:

  1. Pour femme

Sacar a una chica a bailar en un pub puede ser una ardua tarea…, ¿o no?. Sólo hay que darle un pequeño “toque” de encanto.

Poke-en-FacebookGuéguen eligió a un veinteañero bien parecido para que se acercase a 120 mujeres elegidas al azar y les dijese “¿Quieres bailar?”. A la mitad de ellas se lo pedía sin más, pero a la otra mitad les tocaba ligeramente el brazo mientras se lo preguntaba.

Los análisis estadísticos postbaile hablaron por si solos: el 65% de las mujeres “con-tactadas” aceptaron salir a la pista a lo Dirty Dancing, frente al 43 % de las mujeres tratadas sin tacto alguno.

2. Pour homme

No puedo evitar caer en el tópico y afirmar, esta vez, eso sí, con pruebas empíricas: ¡tiran más dos glándulas mamarias que dos carretas!

sujetador-me-gusta-facebookFrase vulgar dónde las haya pero que describe a la perfección un sobresaliente estudio llevado a cabo de nuevo por éste investigador francés sufridor de una regresión a la lactancia.

Como señuelo utilizó una mujer con un tamaño de copa de sujetador A y la expuso cual indefensa gacela a la vista de los leones de la sabana nocturna. Los datos fueron, en mi modesta opinión, bastante razonables: en una noche se le acercaron tres hombres.

¿O quizá no fue tan razonable? Al aumentar el tamaño de sus rellenos, sus pretendientes aumentaron en una progresión inimaginable: se multiplicaron por 6 con una copa B (19 hombretones) y por 14 con una copa C (44 leones hambrientos).

katy-perry-cupcake-bra-1-537x402A la vista de los hechos y de lo hecho por el Dr. Guéguen, estos estudios arrojan luz al oscuro mundo de los pubs y de la psicología de la atracción.

Sólo me cabe concluir lo evidente: las mujeres necesitamos que nos los pidan con tacto y a los hombres les gustan las copas cuanto más grandes mejor, independientemente del líquido que contengan.

P.D. Aun a sabiendas de que va a sonar raro, dedico esta entrada a ese grupo de machos que hay en mi vida y que cuando se reúnen no se les ocurre otra cosa que brindar por las tetas gordas.

Fuentes:

Guéguen, N. (2007). The effects of a man´s touch on woman´s compliance to a request in a courtship context. Social Influence, 2, 81-97.

Guéguen, N. (2007). Woman bust size and men´s courtship solicitation. Journal of Personality and Social Psychology, 26, 113-121.

Muérdeme y sé feliz!!!

chicas-movilHay tres cosas en la vida que odio con todas mis fuerzas: Que me llamen “Cristi”, que alguien wassapee mientras se toma un café conmigo, y las frases moñas del tipo “¡Sonríe y serás feliz!”.

481675_10152290680815284_633626311_n“¡Sonríe y serás feliz!”. ¡Quién se puede creer este consejo barato sacado de un libro de autoayuda o una foto compartida del Facebook con gatito incluido! Pues yo, sí, yo, muy a mi pesar…

Pero, como ya deberíais saber a estas alturas, soy como Santo Tomás: si no veo no lo creo. Así que en mi afán por meter el dedo en la herida del costado de la psicología, lo que me encontré dentro fue un lápiz.

homer_simpson_crayonFritz Strack, antes de ser psicólogo social, debió ser un estudiante aplicado, de esos que muerden constantemente la gomilla de borrar del lápiz.

Así que no es de extrañar que su experimento más famoso sobre la felicidad lo llevase a cabo con uno de ellos.

Strack, y su patrocinador principal Faber-Castell, realizaron el siguiente experimento: les mostraron diversas tiras cómicas a dos grupos de participantes y les pidieron que dijesen hasta qué punto les parecían divertidas y les hacían sentirse felices.

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Pero, como los psicólogos somos raritos, cada grupo debía mirarlas mientras mantenía un lápiz en su boca.joker-the-hd-widescreen-high-definition-276559

El grupos de los (llamémoslos) “felicianos” debía morderlo sin que dicho lápiz tocase sus labios, mientras que el grupo de los “infelices” debía mantenerlo entre sus labios pero sin morderlo.

Como es de esperar, los mordedores de grafito disfrutaron aparentemente más del humor gráfico.

tumblr_m7as98RDuf1qlntqlo1_1280Y cómo ejemplo gráfico: ¡Coged un lápiz y probadlo! Notaréis que si mordéis un lápiz os forzáis a sonreír mientras que si sólo lo presionáis con los labios termináis frunciendo el ceño.

Tan simple y tan tonto a la vez. Y nosotros discutiendo sobre cuestiones como si el dinero te da la felicidad. Pues si la da, siempre que te permita comprarte un lápiz.

Fuente: Strack, F., Martin, L., & Stepper, S (1988). Inhibiting and facilitating conditions of the human smile: a nonobtrusive test of the facial feedback hypothesis. Journal of Personality and Social Psycology, 54, 768-777.