Muérdeme y sé feliz!!!

chicas-movilHay tres cosas en la vida que odio con todas mis fuerzas: Que me llamen “Cristi”, que alguien wassapee mientras se toma un café conmigo, y las frases moñas del tipo “¡Sonríe y serás feliz!”.

481675_10152290680815284_633626311_n“¡Sonríe y serás feliz!”. ¡Quién se puede creer este consejo barato sacado de un libro de autoayuda o una foto compartida del Facebook con gatito incluido! Pues yo, sí, yo, muy a mi pesar…

Pero, como ya deberíais saber a estas alturas, soy como Santo Tomás: si no veo no lo creo. Así que en mi afán por meter el dedo en la herida del costado de la psicología, lo que me encontré dentro fue un lápiz.

homer_simpson_crayonFritz Strack, antes de ser psicólogo social, debió ser un estudiante aplicado, de esos que muerden constantemente la gomilla de borrar del lápiz.

Así que no es de extrañar que su experimento más famoso sobre la felicidad lo llevase a cabo con uno de ellos.

Strack, y su patrocinador principal Faber-Castell, realizaron el siguiente experimento: les mostraron diversas tiras cómicas a dos grupos de participantes y les pidieron que dijesen hasta qué punto les parecían divertidas y les hacían sentirse felices.

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Pero, como los psicólogos somos raritos, cada grupo debía mirarlas mientras mantenía un lápiz en su boca.joker-the-hd-widescreen-high-definition-276559

El grupos de los (llamémoslos) “felicianos” debía morderlo sin que dicho lápiz tocase sus labios, mientras que el grupo de los “infelices” debía mantenerlo entre sus labios pero sin morderlo.

Como es de esperar, los mordedores de grafito disfrutaron aparentemente más del humor gráfico.

tumblr_m7as98RDuf1qlntqlo1_1280Y cómo ejemplo gráfico: ¡Coged un lápiz y probadlo! Notaréis que si mordéis un lápiz os forzáis a sonreír mientras que si sólo lo presionáis con los labios termináis frunciendo el ceño.

Tan simple y tan tonto a la vez. Y nosotros discutiendo sobre cuestiones como si el dinero te da la felicidad. Pues si la da, siempre que te permita comprarte un lápiz.

Fuente: Strack, F., Martin, L., & Stepper, S (1988). Inhibiting and facilitating conditions of the human smile: a nonobtrusive test of the facial feedback hypothesis. Journal of Personality and Social Psycology, 54, 768-777.

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Don´t worry, be happy

Imaginemos la siguiente situación: Hoy mismo, Peter Smith gana en la lotería la friolera de 314 millones de dólares. En ese mismo instante, su vecino John White sufre un accidente de tráfico y queda parapléjico de por vida. Un año después quedamos con ambos para tomar un café y les preguntamos: del 1 al 10, ¿en qué medida sois felices?

Yo lo tendría muy claro, o eso pensaba hasta que leí el resultado de una investigación llevada a cabo en EEUU (otra cosa no, pero de investigar los americanos saben un rato…). Es lógico pensar que aquellos que ganan la lotería se sienten más felices que aquellos que se han quedado parapléjicos. Pero nada más lejos de la realidad… Después de un año, ambos grupos de personas, aquellos que habían ganado la lotería y aquellos que se habían quedado parapléjicos, manifestaban un nivel de felicidad similar.

Daniel Gilbert, profesor de Psicología de la Universidad de Harvard, tiene, lo que yo considero como, el secreto de la felicidad. Este estudioso y su equipo centran sus investigaciones en dos conceptos psicológicos dignos de divulgar y que espero que os ayuden, como lo han hecho conmigo, en vuestra personal búsqueda de la felicidad.

1.    Sesgo o prejuicio de impacto, o lo que es lo mismo “Si me dejas, me moriré”: El ser humano tiende a sobrestimar el impacto que tienen los eventos, tanto negativos como positivos,  en nuestras vidas. Da igual que te haya dejado tu pareja, hayas perdido un trabajo o hayas sufrido un accidente de tráfico…tres meses después estarás de nuevo preparado para ser feliz.

2.    Felicidad Sintética (lo que viene siendo felicidad de plástico…): La mejor forma de explicar este concepto es con uno de esos experimentos científicos que tanto me gustan:
Imaginemos que pedimos a un grupo de personas que ordenen de mayor a menor por orden de belleza unos cuadros de Monet. Tras hacerlo les comentamos que para agradecer su participación en este experimento les regalaremos una de esas láminas, la que elija entre las dos disponibles que tenemos.
Unos días después les pedimos que reorganicen de nuevo los cuadros de Monet por preferencia, incluyendo aquel que dicha persona pudo llevarse a casa. ¿Adivináis qué pasará? Elemental, querid@ Watson: ese amante de Monet colocará la lámina que se llevó a casa en mejor puesto y aquella que había desechado en una posición inferior de preferencia que unos días antes.
Qué simples a la par que prácticos somos!!! Conseguimos ser felices con las opciones que tomamos, valorándolas incluso más que aquellas opciones que desechamos aunque fuesen igual de buenas. Esto es a lo que se refiere Gilbert con sintetizar felicidad.
Pero podríais decirme, con razón: lo que pasa es que esta gente quiere evitar tener disonancia cognitiva (traducido al cristiano: sentirse muuuu tonto) y dice lo que cree que los demás quieren oír, que ha cogido la lámina más bonita del mundo y tiene un gusto exquisito en lo que a pintores impresionistas se refiere. Pues no, padawans de la felicidad, hubiesen colocado la dichosa lámina en el mismo orden de preferencia incluso si no hubiesen recordado cuál se habían llevado a casa. Esto es lo que pasa cuando regalas láminas de Monet a gente con amnesia: ¿Monet, quién es ese? ¿un corredor de F1 catalán?

¿Qué diferencia hay entre la felicidad natural y la felicidad sintética? De nuevo Gilbert lo explica muy bien: la felicidad natural es la que te produce obtener aquello que querías, la felicidad sintética es aquella que producimos cuando no obtenemos lo que queríamos. Ambas son igual de intensas. Ambas nos harán reír, soñar y oxitocinar por igual.

Así que, no sobrestimemos las cosas malas de la vida, señores, y produzcamos felicidad como si de una fábrica de tornillos se tratase. Que ya lo dice la Declaración de la Independencia de los EEUU (y Will Smith en una peli…): todos los hombres  son dotados por su creador de ciertos derechos inalienables: la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.